Se estima que cada año se sacrifican 50 mil millones de pollos para la alimentación, lo que convierte a las aves de corral en una de las proteínas animales más consumidas a nivel mundial. Dado que se espera que el consumo aumente constantemente en muchos países debido al crecimiento de la población y los cambios en los hábitos dietéticos, la presión sobre los productores avícolas para escalar las operaciones de manera eficiente nunca ha sido mayor.
Para satisfacer esta alta y creciente demanda, las instalaciones de procesamiento de aves de corral deben operar con la máxima eficiencia y cumplir con estrictas normas de higiene. Los productores requieren soluciones de limpieza confiables, rápidas y efectivas que no solo eliminen la suciedad visible, sino que también disuelvan y eliminen la grasa de ave rebelde, los residuos de sangre y la materia orgánica, todo lo cual puede acumularse rápidamente en equipos, transportadores y superficies.
Mantener un alto nivel de higiene es fundamental para prevenir la contaminación bacteriana, especialmente por patógenos como Salmonella o Campylobacter, que se asocian comúnmente con las aves de corral. La limpieza debe ser exhaustiva, validada y repetible, lo que garantiza que todas las superficies críticas se traten adecuadamente, incluso en áreas de difícil acceso.
Además, dado que la producción a menudo funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, se debe minimizar cualquier tiempo de inactividad para la limpieza. Es por eso que los productores confían cada vez más en sistemas de limpieza automatizados que agilizan el proceso de limpieza, reducen la necesidad de mano de obra y ayudan a extender el tiempo de actividad en la línea de producción. Estos sistemas no solo aumentan la eficiencia operativa, sino que también contribuyen a la seguridad de los empleados al limitar la exposición a productos químicos agresivos y el esfuerzo físico.
En este entorno de alto volumen y alto riesgo, invertir en tecnología de limpieza optimizada y específica de la industria no es solo una medida de higiene, es un movimiento estratégico para garantizar la productividad, la seguridad del producto y la rentabilidad a largo plazo.
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